jueves, 17 de septiembre de 2015

El Recolector

<<Por más que lo intento me es imposible recordar en que momento empecé a escuchar las voces, llegaron a mi cerebro como quien es bienvenido en una fiesta con pase libre para entrar y salir a conveniencia. >> -¿Es en serio? Yo recuerdo cuando te conocí-. <<Creo recordar la afluencia de unas, y las intrusiones de otras, pero me es difícil asegurar quien es quien y quien no lo es. >> -¿Cómo no me reconoces?-

<<He llegado a tener amigos propios con los que pasar el tiempo, con los que comparto intereses y gustos, con los que rio y converso plácidamente, siempre tienen algo que decir o una reflexión para regalarme. >> -¿Por qué me ignoras?-. <<Sin embargo existen otros a los que he llegado a repudiar y temer, llegan a mí en los momentos menos oportunos y me embotan el pensamiento hasta convencerme de las ideas más distorsionadas. >> -Sabes que no es cierto, hablas en nombre de esa zorra-.

<<A veces siento que los veo, cuando cierro los ojos ellos abren mi mente, siempre son los mismos, aunque sus diferentes caras, tonos de voz e intenciones me confunden… ¿O acaso son diferentes?>> -Ya es tarde, tenemos que irnos, no le hagas caso- <<Aprendí a convivir con ellos desde muy pequeño, pero después del incidente me es difícil comprenderme. Aún recuerdo la primera vez que me metieron en problemas. >> -¡Es tu culpa por escucharlo a él!-, -¡Cállate! Intento pensar-
<<En ese momento me había parecido una gran idea, igual que ahora>> -¿Acaso no lo fue?-, -¿Cómo puedes creer que fue una gran idea?, ahora no sé qué hacer-. << ¿Sera necesario acabar con esto? A veces creí sentir lo que era la felicidad>> -Ustedes no lo pueden negar-, -yo no lo niego-, -yo tampoco-.

<<Sería más fácil si los pudiera controlar, controlar sus idas y venidas, sus palabras y sus acciones, pero para ellos es más fácil controlarme a mi… ¿Cómo no si son tantos? Es más sencillo darme por vencido que luchar. Algunos son débiles y otros fuertes, maduros o infantiles, lentos o sagaces>> -Sabes que yo hago lo mejor por ti… y por mi claro-, -¿Qué quieres decir? ¿Te parece que esto es lo mejor?-, -En mi defensa, no fui yo quien lo sugirió, debiste hacerme caso, debemos hacerle caso a ella e irnos de aquí cuanto antes-.

<<Ya no hay vuelta atrás, para que escapar, ¿por qué no mejor quedarnos a resolver este asunto?>> - Esto no tiene solución, no es un problema, es una salida y lo sabes, anda tienes que desaparecer la preocupación, ya lo has hecho anteriormente. Deberías aprovechar que la zorra sigue caliente para terminarlo todo-, -¿En verdad crees que es la mejor opción? No creo que sea capaz de hacerlo, al menos no yo… ¿Quieres hacerlo tú?-, -No te dejes convencer, vámonos de aquí, hazle caso a ella, hazme caso a mí, sabes que hablamos con sinceridad-. <<Si eso fuera cierto ¿por qué la estoy arrastrando?>>

-Yo soy tú, y tú eres nosotros, sabes lo que quieres y lo que deseamos, ¿Por qué mejor no lo haces simplemente?-, -es cierto, ya vas a medio camino, imagínate su sabor, el momento en que tus dientes desgarren y tu lengua se deleite en una fiesta de sensaciones… Empieza por su corazón, quiero saber si en verdad nos amaba-. –No le hagas caso, está loco y divaga por tres, sería una pésima idea hacerle caso… por que no mejor empiezas por sus ojos para que podamos ver desde su alma- <<No me parece una mala idea, me gusta empezar por los ojos pero… que hay de su cerebro, quisiera saber a quién tendré el gusto de conocer>>, -Debe ser una zorra como todas las demás, ¿Por qué no empiezas con sus pulmones para tomar una bocanada de aire fresco? Es lo que necesitamos ahora.

<<…En verdad la puedo sentir, siento como su calor entra en mí, siento su tenacidad y perseverancia salpicada con un toque de miedo, no debí dejar que viera el cuchillo en mi mano, eso la asusto. Pobrecilla, no lograba entender que ahora estaremos juntos para siempre… Anda, no seas tímida, acércate, mírame a los ojos como solías hacerlo antes, ahora los tuyos son los míos>>, -Son nuestros-, <<Esta bien, nuestros. Creo que fue una buena decisión, como siempre ustedes tienen razón>>. –Hola madre, ¿Cómo estás? Salúdame, no seas ruda, sé que estás ahí. ¿Quieres quedarte en silencio? Anda que no te de pena, di lo que quieres decir, ambos sabemos a qué me refiero. ¿Tenía razón cierto? Te lo dije, esto era lo mejor que podíamos hacer. Anda habla, tu silencio me hiere, antes no eras así. Vamos tú lo sabes, tu eres mía-, -yo soy tuya-, <<Así es… sonríe, me encanta verme sonreír>>


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